SUSTENTO TEÓRICO DESARROLLADO ECU 911, GÉNERO Y VIOLENCIA
SUSTENTO TEÓRICO DESARROLLADO ECU 911, GÉNERO Y VIOLENCIA
Integrantes: Fanny Serpa Clavijo, Nathaly Arévalo, Camila González, Anderson Martínez, Jessica Garnica, Darwin Yanza.
Link de la entrevista: https://drive.google.com/file/d/1mkxWna3IlUXEEMULQeA3Jq9hOf-jPJhW/view
Marco teórico
Concepto de género y construcción social del género en Ecuador
El género es una construcción sociocultural que define roles, expectativas y comportamientos asignados a las personas en función de su sexo biológico, lo cual produce jerarquías y relaciones de poder en distintas esferas de la vida social. En Ecuador, como en muchos países de América Latina, la socialización de género está profundamente marcada por patrones patriarcales que asignan a los varones características como autoridad, fortaleza o liderazgo, mientras que a las mujeres se les atribuyen rasgos de sumisión, cuidado y sensibilidad (CEPAL, 2021). Esta diferenciación arbitraria no solo moldea la identidad y el comportamiento de las personas, sino que también legitima desigualdades estructurales que se traducen en discriminación, exclusión y violencia.
Judith Butler (1990) planteó que el género no es una esencia natural, sino una construcción performativa que se reproduce mediante prácticas y discursos cotidianos. Desde esta perspectiva, los estereotipos de género no solo se interiorizan, sino que se institucionalizan en leyes, costumbres y relaciones interpersonales. En el contexto ecuatoriano, esta construcción social se refleja en prácticas como la división sexual del trabajo, la desigualdad salarial, la feminización de la pobreza y la persistencia de roles tradicionales en las familias y comunidades. La psicología social permite comprender cómo estas creencias influyen en la percepción de uno mismo y del otro, afectando la forma en que se comprende, tolera o justifica la violencia de género.
Violencia de género: tipos, causas y consecuencias estructurales en Ecuador
La violencia de género comprende toda acción u omisión basada en el género que cause daño físico, sexual, psicológico, patrimonial o simbólico a las mujeres, y tiene sus raíces en relaciones de poder desiguales históricamente legitimadas. En Ecuador, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC, 2019), 65 de cada 100 mujeres han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, siendo la más común la psicológica (56,9 %), seguida de la física (35,4 %) y la sexual (32,7 %). Estos datos reflejan una normalización de la violencia basada en creencias culturales que refuerzan la supremacía masculina y la subordinación femenina.
La psicóloga Lori Heise (1998) propuso un modelo ecológico que permite entender la violencia como un fenómeno multidimensional influenciado por factores individuales, relacionales, comunitarios y estructurales. En Ecuador, la violencia de género no solo se sustenta en el machismo, sino también en la impunidad institucional, la dependencia económica de muchas mujeres, la falta de educación emocional y los patrones familiares heredados. Las consecuencias de esta violencia son devastadoras: afectan la salud física y mental de las víctimas, su autoestima, su participación social y económica, y perpetúan el ciclo de exclusión y pobreza. González y Escobar (2020) encontraron que muchas mujeres víctimas desarrollan síntomas de estrés postraumático, aislamiento emocional, pérdida de sentido vital y dificultades para reinsertarse en espacios laborales o educativos.
Marco legal y sistema de atención a víctimas en Ecuador
La respuesta del Estado ecuatoriano ante la violencia de género ha avanzado en los últimos años con la promulgación de la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (LOIPEVM) en 2018. Esta normativa reconoce la violencia de género como una problemática estructural y plantea la necesidad de un sistema articulado de prevención, atención, protección y reparación integral. La ley establece un enfoque de derechos humanos, género e interculturalidad, e incorpora a múltiples instituciones del Estado, incluyendo el ECU 911, la Policía Nacional, la Fiscalía, el Ministerio de Salud Pública, el MIES y las casas de acogida (Asamblea Nacional del Ecuador, 2018).
No obstante, existen dificultades en la implementación efectiva del sistema. Informes de Surkuna (2021) y del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (CEPAM, 2020) señalan deficiencias en la capacitación del personal, revictimización durante los procesos de denuncia, falta de presupuesto, escasa articulación interinstitucional y vacíos en el acompañamiento psicológico. La psicología social enfatiza que el sistema de atención no puede limitarse a lo legal o administrativo, sino que debe considerar los contextos culturales, sociales y emocionales de las víctimas, así como los imaginarios que mantienen la violencia. Un abordaje psicosocial e intersectorial es esencial para brindar respuestas sensibles, efectivas y restaurativas.
Rol del ECU 911 en la atención de emergencias por violencia de género
El ECU 911 juega un rol crucial en la respuesta inicial ante situaciones de violencia de género. Esta plataforma nacional de atención de emergencias recibe llamadas de auxilio, coordina con instituciones de seguridad y salud, y deriva los casos a las autoridades competentes. De acuerdo con el Informe Anual del ECU 911 (2022), más de 100.000 llamadas por violencia intrafamiliar fueron atendidas ese año, lo que revela una alta demanda de servicios de emergencia por este tipo de casos. La rapidez y calidad en la atención pueden determinar la protección de la víctima, la detención del agresor o, en el peor de los casos, la perpetuación de la violencia.
Sin embargo, investigaciones realizadas en la Universidad de Cuenca evidencian que muchos operadores del ECU 911 carecen de una formación específica en género, lo que puede afectar negativamente la sensibilidad con la que se maneja la llamada, el lenguaje utilizado o el tipo de preguntas realizadas (Arévalo & Cordero, 2021). Desde una perspectiva psicosocial, es vital que los operadores sean capacitados no solo en protocolos técnicos, sino también en escucha activa, contención emocional y enfoque de derechos humanos. Una atención empática y libre de prejuicios es fundamental para generar confianza en las víctimas y para una derivación efectiva hacia redes de apoyo y justicia.
Barreras psicosociales para la denuncia y atención efectiva
A pesar del marco normativo y de la existencia de servicios como el ECU 911, muchas mujeres en Ecuador no denuncian la violencia que viven. Un estudio de ONU Mujeres y la Universidad Central del Ecuador (2020) reveló que el 73 % de las mujeres que sufren violencia no presentan una denuncia formal. Entre las principales barreras están el miedo a represalias, la dependencia económica del agresor, la desconfianza en las instituciones, el estigma social y el desconocimiento de los derechos. Esta situación evidencia la necesidad de trabajar no solo desde las estructuras legales, sino también desde la transformación cultural.
La normalización de la violencia es uno de los principales obstáculos. Muchas mujeres consideran que la violencia emocional o psicológica es parte “natural” de una relación, especialmente en contextos rurales o con baja escolaridad (Cárdenas, 2019). Asimismo, las experiencias previas de maltrato institucional, donde las víctimas no fueron creídas o se sintieron humilladas, refuerzan el silencio. Desde la psicología social, estas barreras están mediadas por procesos de socialización, percepción de autoeficacia y el entorno inmediato de la víctima. Intervenir implica generar campañas educativas, fortalecer redes comunitarias de apoyo y promover espacios de empoderamiento donde las mujeres puedan reconocerse como sujetas de derechos.
Prevención y sensibilización desde la psicología social
La prevención de la violencia de género en Ecuador requiere estrategias sostenidas que integren componentes educativos, comunitarios e institucionales. La psicología social aporta herramientas para comprender cómo se construyen los imaginarios colectivos que legitiman la violencia, así como para diseñar intervenciones orientadas a transformar actitudes, normas y comportamientos. Blázquez (2017) destaca que las acciones preventivas deben partir del cuestionamiento de los mandatos de género y de la promoción de relaciones más igualitarias. La prevención no puede reducirse a campañas simbólicas, sino que debe incluir procesos participativos, reflexivos y transformadores.
En Ecuador, el Ministerio del Interior ha impulsado campañas como “Reacciona Ecuador: el machismo es violencia”, dirigidas a sensibilizar a la población sobre las múltiples formas de violencia. No obstante, aún se requiere evaluar el impacto real de estas campañas y fortalecer la educación integral en derechos desde la infancia (Ministerio del Interior, 2019). Jaramillo y Pazmiño (2022) sostienen que el involucramiento activo de los hombres en procesos de revisión de sus masculinidades y en la promoción de relaciones no violentas es fundamental. Desde una perspectiva psicosocial, la prevención efectiva implica articular acciones entre escuela, familia, comunidad y Estado, y debe tener como meta final la transformación de las estructuras culturales que reproducen la violencia.
Entrevista semiestructurada:
- PREGUNTAS:
¿Cuál es su cargo y funciones dentro del ECU 911?
- ¿Desde cuándo trabaja en la institución y cuál ha sido su experiencia con casos de violencia de género?
- ¿Ha vivido alguna experiencia sobre violencia de género, ya sea dirigida hacia usted o como testigo?
- ¿Cuál cree usted que es el factor más común que se reporta en los casos de violencia de género?
- ¿Cuál es el protocolo de detención que se lleva a cabo cuando una víctima llama o acude a la policía por violencia?
- ¿Existe alguna capacitación específica que se le da al personal de la policía para manejar estos casos?
- ¿Tiene usted algunas estadísticas actualizadas sobre el número de llamadas por violencia de género? ¿Ha habido un aumento o disminución?
- ¿Cuáles considera que son los principales desafíos que enfrenta la policía en la atención de casos de violencia?
- ¿Qué estrategias se han implementado desde la Policía para prevenir la violencia de género?
- ¿Cree usted que la sociedad ha cambiado su percepción frente a la violencia de género? ¿Cómo ha observado ese cambio en base a su experiencia?
- ¿Qué recomendaciones daría usted a estudiantes y futuros profesionales universitarios para contribuir a la prevención de la violencia de género?
- ¿Hay algún mensaje que quiera dejar a la ciudadanía respecto a lo conversado?
Transcripción:
ENTREVISTA AL SARGENTO PRIMERO SEGUNDO RENATO PACCHA HERRERA SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y LA ACTUACIÓN POLICIAL
Entrevistador (0:03): Buenas noches, le vamos a realizar una entrevista sobre su trabajo en relación con la violencia. Vamos a empezar con unas preguntas generales. ¿Cuál es su cargo y funciones dentro del ECU 911?
Entrevistado (0:20): Trabajo en la Policía Nacional, en el Departamento de Asuntos Internos de la Zona 6. Mi nombre es Sargento Primero Segundo Renato Paccha Herrera. Investigamos las conductas y procedimientos policiales que estén enmarcados en la legalidad. Según la documentación o denuncias, derivamos los casos a un sumario administrativo para que se impongan sanciones cuando hay un mal procedimiento o conducta fuera de lo legal.
[Experiencia con violencia de género]
Entrevistador (1:09): ¿Desde cuándo trabaja en la institución y cuál ha sido su experiencia con casos de violencia de género?
Entrevistado (1:17): Tengo 23 años en la institución. He tenido experiencias en el ámbito laboral. Antes trabajaba en el servicio urbano, atendiendo procedimientos derivados por llamadas ciudadanas. Uno de los casos más frecuentes son los relacionados con violencia de género, generalmente en el entorno familiar. Estos casos son más comunes en cantones y parroquias rurales, y suelen estar asociados al consumo de alcohol, desempleo, drogadicción y otros factores sociales.
Entrevistador (2:55): ¿Cuál cree usted que es el factor más común en los reportes de violencia de género?
Entrevistado (3:03): La mayoría de casos están relacionados con el consumo de alcohol. Muchas víctimas no quieren que el agresor sea detenido porque es el sustento del hogar. Se vive un círculo vicioso: violencia, calma, y nuevamente violencia. Algunas personas se adaptan a este ciclo y no buscan ayuda. Otras, especialmente mujeres, cuando ya no soportan más, denuncian y se activan medidas legales como boletas de auxilio o incluso la detención del agresor.
[Procedimientos ante casos de violencia]
Entrevistador (4:50): ¿Cuál es el protocolo de detención cuando una víctima llama por violencia?
Entrevistado (5:00): Según el artículo 78 de la Constitución, no se debe revictimizar. Si la víctima declara que fue agredida, eso ya puede ser causal de detención. Se toma nota sin cuestionarla repetidamente. Se brinda asistencia médica, se separa a la víctima y al agresor en vehículos diferentes, se elaboran partes dentro de las 24 horas y se pone el caso a disposición de la autoridad. Además, se activan medidas de protección como el botón de pánico y se realiza seguimiento con visitas domiciliarias.
[Capacitación policial]
Entrevistador (7:06): ¿Existe capacitación específica para el manejo de estos casos?
Entrevistado (7:12): Sí, según el artículo 163 de la Constitución, somos profesionales especializados. Se nos capacita frecuentemente para no revictimizar a las personas y para brindar atención adecuada según el tipo de agresión. También para evitar sanciones por incumplimiento de protocolos.
[Estadísticas y desafíos]
Entrevistador (8:01): ¿Tiene conocimiento de estadísticas actualizadas sobre llamadas por violencia de género?
Entrevistado (8:13): Diariamente manejamos reportes reservados. Por ejemplo, hay entre tres y cinco personas detenidas cada día por violencia intrafamiliar, especialmente los fines de semana cuando hay mayor consumo de alcohol. Aunque no tengo cifras exactas, considero que la cifra es elevada.
Entrevistador (9:04): ¿Cuáles son los principales desafíos para la policía en estos casos?
Entrevistado (9:30): El desafío principal es la capacitación constante del personal nuevo. Además, se debe brindar atención adecuada a la víctima, acompañada de charlas y orientación. Muchas personas no denuncian por miedo o dependencia económica del agresor. Aunque ha mejorado la conciencia ciudadana sobre los derechos, aún existe machismo. También es necesario apoyar médicamente y psicológicamente a la víctima, al agresor y al núcleo familiar, especialmente a los hijos que presencian la violencia.
[Prevención y sensibilización]
Entrevistador (11:37): ¿Qué estrategias se han implementado para prevenir la violencia de género desde la Policía?
Entrevistado (11:48): El departamento DEVIF trabaja coordinadamente con los jueces y medidas de protección. También existe un departamento de víctimas y testigos que da seguimiento y apoyo. Sin embargo, muchas víctimas no reconocen que lo son, dicen estar bien o no acuden a las audiencias. Eso puede derivar en la liberación del agresor. También ocurre que no asisten a las terapias que el juez ordena, lo cual dificulta superar estos casos.
[Percepción social de la violencia de género]
Entrevistador (13:46): ¿Cree usted que la sociedad ha cambiado su percepción frente a la violencia de género?
Entrevistado (13:58): Sí, moderadamente ha cambiado, pero aún hay machismo. Muchas veces esto se origina en la crianza. La educación desde casa es fundamental. Frases como “los hombres no lloran” inculcan machismo desde pequeños. La educación es clave para cerrar las brechas de la violencia intrafamiliar.
[Recomendaciones finales]
Entrevistador (15:01): ¿Qué recomendaciones daría a estudiantes y futuros profesionales para prevenir la violencia de género?
Entrevistado (15:15): Lo principal es reconocer y hacer prevalecer nuestros derechos como seres humanos. Desde el hogar se deben fomentar valores, respeto y cultura de convivencia. Sugiero capacitaciones desde las escuelas con materias o charlas relacionadas con el respeto a la mujer.
[Mensaje final]
Entrevistador (16:20): ¿Desea dejar un mensaje final para la ciudadanía?
Entrevistado (16:29): Sí. Hay que hacer prevalecer nuestros derechos, respetar mutuamente en la pareja y educar desde casa. La educación es el pilar para que en el futuro se cierren estas brechas y la violencia no crezca en nuestra sociedad.
Entrevistador (17:05): Muchas gracias por su participación y su ayuda. Que pase bien.
Referencias bibliográficas
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Butler, J. (1990). Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity. Routledge.
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Jaramillo, A., & Pazmiño, M. (2022). Masculinidades alternativas y prevención de la violencia de género. Revista Ecuatoriana de Estudios de Género, 3(1), 66–81.
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